lunes, 28 de mayo de 2012

4.-ensayo laberinto de la soledad

Los hijos de la malinche.
Octavio paz hace una introduccion con una dura crítica al capitalismo. Que es un sistema económico o modo de producción donde la condición humana es rebajada hasta sus lo ultimo que tiene. El individuo se vuelve obrero. Produce mercancía que el mismo fabrica y consume. Ahora pertenece a una clase. Luego, volviendo a aterrizar en tierras mexicanas, el autor sorprende con una frase debastadora “El mexicano no quiere o no se atreve a ser el mismo” siempre esta tratando de ser como los demas y querer poseer lo que las otras personas tienen.se le hacen presente muchos fantasmas tales como: la conquista, la colonia, la independencia, las guerras contra Francia y Estados Unidos segun este nuestro buen vecino, demasiados abandonos por parte de los dioses. Sin embargo, los mexicanos tenemos una manera de exorcizar a nuestros demonios. Un grito es suficiente para afirmarnos ante lo exterior, ante los demás: ¡Viva México! esa es una caracteristica representativa de los mexicanos siempre estan gritandoY ¿a quién o quienes se dirige tal grito de guerra? No es casual por supuesto, que el 15 de septiembre, aniversario de la independencia, todo México, embriagado de seguridad y orgullo, lo grite. Y tampoco es casual que la figura materna, por un lado falsamente respetada, sea el blanco de la agresión pues no falta siempre el mexicano que este gritando en los dias festivos tampoco digamos que todos los mexicanos lo hacen pero la mayor parte si.

La Malinche, encarna al mito, nadie en México le perdona su colaboración con el invasor y también, nadie en México negaría a la Virgen de Guadalupe su lugar como madre suprema de todos los mexicanos; seres provenientes de la soledad “fondo de dónde brota la angustia y que empezó el día en que nos desprendimos del ámbito materno y caímos en un mundo extraño y hostil”. Tonantzin, la virgen india, es la madre que vino a cuidarnos de nuestra orfandad.
Y Así, la Chingada y la Virgen de Guadalupe, ambas figuras pasivas, representan el amor -odio del mexicano hacía sí mismo.Al gritar, ¡Viva México hijos de la Chingada! Continuamos gritando nuestra voluntad de cerrar los ojos al pasadoy vernos como realmente somos.

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